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La Psicología en nuestras vidas

Elena Fdez.-Markaida Goitia, candidata a decana, reivindica una Psicología que convive con las emociones en todos sus ámbitos y se pregunta quién cuida a quienes cuidan.

Por Elena Fdez.-Markaida Goitia, candidata a decana del Colegio Oficial de Psicología de Bizkaia.

Hace unos días me preguntaron qué es la psicología. Desde luego, a estas alturas y en un momento de mayor difusión de nuestra profesión, me llamó la atención. Pensé que no era posible este comentario, e incluso te remueve un poco a pesar del tono amable de la persona. Pero le di la vuelta y me dije: tiene interés por saber qué es y qué le puede aportar. Al final, se trata de darle un enfoque positivo a este desconocimiento.

La IA, tal y como me comentaron, define la Psicología, nuestra Psicología, como «una ciencia social y disciplina académica que estudia la conducta humana y los procesos mentales de individuos y grupos».

Me sorprende una definición tan fría y escueta cuando nuestra profesión convive de manera habitual y continuada con las emociones, bien sea en el ámbito asistencial clínico o sanitario. Igualmente, en el ámbito jurídico y de Mediación y/o Justicia Restaurativa, donde el conflicto entre las partes implica exposición de sentimientos por parte de los usuarios y una adecuada gestión de las emociones en el proceso. Y sin olvidar nunca el ámbito escolar, con todas las personas intervinientes, el ámbito de la Intervención Social, el Deporte y la Psicología de las organizaciones, así como el trabajo dedicado y dirigido a la Igualdad y la mujer. Donde hay personas hay un mundo emocional.

No podemos negar que, si interactuamos, las emociones están presentes: influyen en nuestra forma de percibir situaciones y de reaccionar ante ellas. Las personas PROFESIONALES DE LA PSICOLOGÍA vivimos con ello, siempre desde la perspectiva de la escucha activa del dolor, la tristeza, los sentimientos encontrados de pena y de rabia, el sentimiento de incapacidad de afrontamiento, la soledad y la desolación, el conflicto, el miedo y la angustia. Podría seguir enumerando sentimientos y situaciones traumáticas, unidos a la necesidad de poder afrontar los diferentes conflictos.

Sin duda, en otros momentos y según el ámbito en el que nos movamos, nos toca organizar y favorecer la convivencia laboral, social y educativa.

Y ante todo lo expuesto, no podemos ni debemos olvidar el perfil del/la psicólogo/a. Teniendo en cuenta que vivimos y atendemos profesionalmente el conflicto interpersonal, familiar y social, desde todos los ámbitos de la psicología, a personas con problemas, con dolor y en multitud de ocasiones paralizadas y desbordadas, debemos tener, en mi opinión, una gran capacidad de escucha, de acogimiento y de apoyo, sin juzgar bajo ningún concepto los sentimientos expuestos por las personas usuarias. Es siempre imprescindible crear un espacio de seguridad, que en sí mismo favorece de forma directa a las personas a quienes atendemos.

Sin embargo, no debemos olvidarnos de nosotr@s, los profesionales de la psicología. Vivimos en muchas ocasiones con el dolor y con el conflicto. ¿Quién nos cuida? Es necesario tener a quien acudir profesionalmente y recibir orientación y apoyo en nuestro quehacer profesional y en nuestra salud emocional.

Quizá, para no extenderme, diría, de acuerdo con lo expuesto, que PsiCopIndartzen desea fortalecer nuestra profesión, cada vez más valorada, y sin duda a nuestr@s profesionales; continuar con el refuerzo de nuestra gran diversidad profesional dentro de la Psicología, no olvidando jamás que lo más importante en nuestros objetivos son todos/as y cada uno/a de los colegiados que integran el Colegio Oficial de Psicología de Bizkaia y, por supuesto, todas las personas dedicadas al ejercicio de la Psicología.