Volver

La Psicología que somos, la Psicología que podemos ser

César San Juan, catedrático de Psicología Criminal y Psicología Jurídica de la UPV/EHU, reivindica la pluralidad de nuestra disciplina y respalda la candidatura de Elena Fernández-Markaida.

Por César San Juan, catedrático de Psicología Criminal y Psicología Jurídica de la UPV/EHU.

Un psicólogo en la NASA

Llevo más de treinta años dedicados a la docencia en la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco. Esta circunstancia me ha otorgado el privilegio de ver pasar por nuestras aulas a miles de futuros profesionales de nuestra disciplina.

De entre todos los momentos compartidos, guardo un cariño especial por las jornadas de puertas abiertas que ofrecíamos en la Facultad de Psicología. En aquellas charlas orientativas, ante un paraninfo repleto de estudiantes —y muchos de sus padres— con la mirada llena de dudas y expectación, solía plantearles un juego: les desafiaba a que me dijeran cualquier entorno laboral imaginable —desde grandes organizaciones empresariales hasta sectores puramente técnicos, entornos digitales, industriales o de las ciencias de la salud— para demostrarles, sobre la marcha, cómo la presencia de un profesional de la Psicología resultaba no solo útil, sino indispensable. Para muchos era un auténtico descubrimiento comprobar que se podía aplicar la Psicología en tantísimos supuestos más allá de un diván.

En una de aquellas sesiones, un joven levantó la mano y me lanzó un reto con cierta sorna: «¿Y qué haría un psicólogo en la NASA?». La respuesta no se hizo esperar. Le expliqué que los desafíos puramente ingenieriles para establecer, por ejemplo, colonias humanas permanentes en la Luna o misiones prolongadas a Marte estaban esencialmente resueltos, o lo estarán en un futuro nada lejano, desde el punto de vista técnico. Sin embargo, el verdadero factor crítico, el auténtico cuello de botella para el éxito de semejante misión espacial, es de naturaleza psicosocial: la convivencia en entornos confinados, la gestión del estrés extremo, el aislamiento y la cohesión de grupo. Seleccionar y evaluar el perfil psicológico idóneo de esos futuros colonos es una tarea crucial que recae de forma inevitable en manos de la Psicología.

Psicología de Emergencias y Psicología Arquitectónica

Recuerdo la fascinación en sus rostros cuando desgranaba otros escenarios igual de reales: el papel determinante de la intervención psicosocial en grandes desastres y emergencias en las que yo mismo había intervenido, o el trabajo conjunto con despachos de arquitectura para diseñar espacios urbanos que faciliten la percepción de seguridad e interiores que promuevan el bienestar psicológico y reduzcan la agresividad —especialidades como la Psicología de las Emergencias y la Psicología Arquitectónica, que me resultan especialmente familiares—.

Psicología Criminal y Forense

Si nos adentramos en mi propia especialidad, la Psicología aplicada a la investigación criminal y los ámbitos forense y policial, la evidencia es rotunda. Desde el perfilado de personalidad en crímenes de autor desconocido hasta la evaluación de la credibilidad del testimonio o la valoración de la imputabilidad en la sala de Justicia, pasando por el asesoramiento en negociación de crisis, la victimología o el soporte a las fuerzas y cuerpos de seguridad, nuestra disciplina aporta un rigor científico y metódico sin el cual el sistema de justicia y la seguridad ciudadana quedarían, sin lugar a dudas, cojos.

La Psicología Clínica y más allá

Sin embargo, a pesar de este abanico inmenso de posibilidades, nos enfrentamos a una realidad persistente: la imagen social de nuestra profesión sigue estando encorsetada e íntimamente ligada, casi en exclusiva, a la intervención clínica. Y lo más preocupante no es la visión que la ciudadanía general pueda tener desde fuera; lo verdaderamente preocupante es que, dentro de nuestros propios colectivos, pareciera existir un sesgo reduccionista que asimila toda la Psicología al ámbito clínico, invisibilizando o relegando a un segundo plano la inmensa riqueza del resto de nuestras áreas de conocimiento y aplicación. Es evidente que este absurdo encapsulamiento, entre otros problemas, limita enormemente la inserción laboral y el reconocimiento de nuestra profesión por parte de la sociedad y de los potenciales empleadores.

La apuesta del futuro

Es precisamente en este punto de inflexión donde se sitúa la razón de ser de estas líneas.

Conozco bien a Elena Fernández-Markaida y me consta su altura de miras en lo que concierne a nuestra profesión. Cuando me comentó la decisión de presentar su candidatura a la presidencia de la nueva junta directiva del Colegio Oficial de Psicología de Bizkaia, no dudé un instante en ofrecerle mi apoyo más firme y sin reservas. Elena entiende, como pocas personas, que el COP de Bizkaia no puede ser un mero órgano administrativo ni un espacio enfocado hacia una única sensibilidad profesional. Necesitamos un Colegio dinámico, inclusivo y ambicioso, capaz de visibilizar, defender y potenciar toda la pluralidad de nuestra profesión.

La candidatura que encabeza Elena propone un plan de acción riguroso que pone en el centro la extraordinaria diversidad de la Psicología. Un proyecto que busca tender puentes entre la academia y el ejercicio profesional, impulsar el desarrollo de perfiles emergentes y dar el reconocimiento institucional que merecen áreas como la jurídica, la educativa, la del trabajo y las organizaciones, la intervención social, la actividad física y el deporte o las emergencias, sin olvidar, por supuesto, la imprescindible labor sanitaria y clínica.

Bizkaia cuenta con un colectivo de colegiadas y colegiados brillante, diverso y altamente cualificado. Merecemos una institución que nos represente a todas y cada una de las personas que lo formamos, que abra nuevas vías de inserción laboral para las futuras generaciones y que lidere el debate social sobre el papel que debe tener la Psicología en los nuevos retos del siglo XXI.

Por su capacidad de liderazgo, su compromiso ético y su visión integradora de nuestra disciplina, estoy convencido de que Elena Fernández-Markaida es la persona idónea para presidir el Colegio Oficial de Psicología de Bizkaia. Os invito a sumaros a este proyecto apasionante para construir, juntas y juntos, el colegio amplio y plural que nuestra profesión exige.